Como adelgazar rapido

Hace unos días, mi cuñaíta de 7 años haciendo la cocreta en el suelo se resbaló y se abrió la barbilla, dos puntitos de premio y unos lagrimones cómo puños… y para consolarla, me puse a contarle la de veces que me han tenido que coser un trocito de cara… y viendo su descojone, he decidido contaroslo aquí en una “trilogía de la hostia tonta” que hará palidecer de envidia losPiteryacsones o Adelgazar rapido de todo el planeta.

Hoy, la primera Fuente

El caso es que durante mi tierna infancia transpirinéica, que discurrió en su grán mayoría en paraderos “Lyoneses”, mis padres nos obsequiaban anualmente con una salida de unos días en alguna estación de esqui de los alpes, para despues poder fardar de moreno y velocidades vertiginosas con los compis de clase.
Así que llegamos y yo (yo, yo, ¡YO!), deseoso de disfrutar desde el primero hasta el último segundo de estancia, me preparo y me calzo botas y esquies en un plis plas y desliza que te desliza, embalado me tiro unas buenas horas surcando la blanca nieve(Oleeee….).
Pero soy humano, y me entran unas tremendas ganas de mear que la sensación de tilín por la velocidad no ayuda a refrenar, así que bajo a la estación y tras quitarme los esquies me voy desbocado hacia los recién fregados aseos del bar.
…Recién fregados…
De pequeño, uno es invencible. De pequeño, uno sólo se puede lisiar atacado por una horda de pigmeos asesinos o salvando el planeta de Ultra Lord, eso sí, siempre de forma heróica, y eso (combinado con la falta de conocimientos de física elemental) hace que uno no entienda que el plástico de unas botas de esquí sobre un suelo recién fregado resbalan más que el culo de George Michael untado en vaselina.
Y hay que ver cómo es la vida, que un minuto antes estaba yo hecho todo un Luc Alphand, y de pronto me encuentro de morros echando un concienzudo vistazo al tan altamente resistente acabado de la blanca porcelana de un váter meado. Y tan concienzudo, que me tienen que llevar entre gritos de espanto y llantos de injusticia al médico de la estación, que tras un breve vistazo decide darle a mi ceja derecha una burrada de puntos que ya la hiubiesen querido para ellas las Ketchup y su “Duty Free”.

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